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- PRIMEROS POBLADORES
DE CABO DE PALOS -
-Francisco Rojas, de Mazarrón, residió en Cabo de Palos
desde 1873.
-Rafael Fuentes Ros, Torrevieja, casado (2 hijos), desde 1880.
-Romano Parodis Ruso y Rosa Ruso, Tabarca desde 1880.
-Pedro Jeréz, Garrucha, casado con Ángela Zaragoza, de Benidorm, desde 1883 (2
hijos).
-Vicente Buigues, Taulada y Jacinta Vives, Taulada, desde 1885 (2 hijos).
-Antonio Amat (Guardamar), y Ramona López, (Puerto Marín, Lugo), 8 hijos.
-Diego Rebollo y Roberta Alarcón, Alumbres (PESCADERÍA REBOLLO).
-Juan Montoro López.
-Familia Andreu: dueños de primera tienda en Cabo de Palos, único establecimiento abastecedor
durante años de alimentación y estanco entre otros: EL COQUE, en el paseo de la barra.
Conservando su estructura original el espacio está cedido como restaurante. En la parte trasera se
encuentra ahora un supermercado de la misma familia.
Cabo de Palos es el último peldaño de la cordillera Bética. Se hunde en el mar
dando forma a un mosaico
de pequeños islotes, auténticos arrecifes naturales y también de restos de
naufragios. Cabo de Palos esta
formado por una península de una anchura de 400 metros.
Entra en el año 1900, con este nombre a pertenecer como municipio al
ayuntamiento de Cartagena,
por entonces contaba con muy pocos habitantes, para la mayoría de los cuales la
pesca era su forma de vida.
Hasta la década de los 60, este pequeño pueblo pesquero no tenia electricidad,
teléfono ni agua corriente,
todo
ello fue instalado por entonces. Unos años antes se construye una
barra para las barcazas, que termino
siendo
un espigón del muelle, para proteger las embarcaciones. Años después Cabo de Palos
se incorpora al
mundo
turístico, junto a la Manga del Mar Menor, aunque manteniendo siempre su carácter mediterráneo
y ante
todo marinero.
Entre sus naufragios cabe destacar los de:
el Southampton, el Casenga, el Izaro, el S.S. Haendel,
el Nova América y el
Sirio, entre otros.
El Sirio es el más conocido de todos. Trasatlántico italiano que naufragó al
chocar con la punta
del “bajo de Fuera”, durante la madrugada del 5 de agosto de 1906, con 822
pasajeros a bordo.
Sus restos, al partirse en dos partes, se encuentran diseminados por ambas caras del bajo.
Los fondos marinos que rodean el entorno forman una de las reservas mas
importantes del mediterráneo.
Calas: Cala Tunez, Cala Fría, Cala Roja, Cala Reona. Cala Tunez se encuentra
junto al faro, Cala Fría y
cala roja en la parte izquierda. Cala La Galera, Cala Las Escalerillas, Cala
botella, Cala Las Melvas,
Cala Avellan, Cala Medina, Cala Flores.
El puerto deportivo y pesquero de cabo de palos se encuentra junto a la playa de
la barra está formado
por cuatro pantalanes
flotantes para embarcaciones deportivas.
Sobre cabo de palos se alza un faro, torre gris de planta cilíndrica de 81
metros de altura.
Islas Hormigas
Son unas puntas rocosas que afloran sobre el nivel del mar a poca distancia de
Cabo de
Palos. La excepcional belleza y conservación de sus fondos marinos le han valido
el
distintivo de Reserva Marina Integral, y el reconocimiento por parte de los
aficionados
como uno de los mejores lugares de la Península para la práctica del
submarinismo
La cara sur de la Isla Hormiga es una ladera que cae suavemente hasta -40
metros. La cara
norte es un cortado que desciende a profundidades de 60 metros.
EL HUNDIMIENTO DEL SIRIO
| Un
moderno trasatlántico de su época: El Sirio
El Sirio fue construido en
1883 en Glasgow (Escocia), en los astilleros de Robert Napier e
hijos. Con 129 metros de eslora, 14 de manga, y 8 de puntal, este
piroscafo de dos chimeneas y tres mástiles, tenía el casco blanco en
su origen, aunque posteriormente sería pintado de negro. En su día
fue el orgullo de la marina mercante italiana por sus prestaciones,
ya que era capaz de desplazar sus 4.141 toneladas y alcanzar los 18
nudos con su motor de vapor de expansión de 5.323 caballos. En 1855
se produjo la quiebra de la empresa propietaria del Sirio, la
Raggio, siendo sus buques vendidos a la más importante naviera
italiana de la época, la N.G.I. (Compañía General de Navegación
Italiana) operativa hasta 1932, que contaba con más de 500 vapores
en activo para el transporte intercontinental a finales del s. XIX,
entre los que destacaban el Perseo de Orión (gemelo del
Sirio), el Reggio y el Nova Margarita. Una de las
primeras medidas que tomaron los nuevos armadores al adquirir el
Sirio fue someterlo a importantes remodelaciones en lo referente a
la planta propulsora del buque; retirando el propulsor "Compound" de
un solo eje que proporcionaba una velocidad de crucero de 10 nudos y
una máxima de 13. Efectuada la renovacion del buque este conseguía
alcanzar una velocidad de 18 nudos. El Sirio realizó su
viaje inicial el 15 de junio de 1883. La ruta del Sirio
era casi siempre la misma: Génova, de donde partió por última vez el
2 de agosto de aquel fatídico año, Barcelona, Cádiz, Islas Canarias,
Cabo Verde, Río de Janeiro, Santos y finalmente Buenos Aires. Este
último viaje estaba previsto que se realizase en 15 días pero,
durante el mismo, el barco realizó más paradas, haciendo escala en
otros puertos en los que recogía inmigrantes ilegales. Se sabe que
atracó en el puerto de Alcira (provincia de Valencia), donde los
inmigrantes que recogió pagarían unas 100 pesetas por embarcar.
Posteriormente, tenía previsto atracar en Águilas, el lunes
siguiente a la tragedia, para continuar hacia el estrecho haciendo
escala en Almería, Málaga y Cádiz, antes de cruzar el atlántico
rumbo a Brasil. José Piccone, nació
en 1838 y tenía 68 años de edad en el momento de la tragedia.
Contaba con 46 años de navegación a sus espaldas y era el capitán
decano de la Compañía Italiana de Navegación. Ésta iba a ser su
última singladura al mando del Sirio. Era un hombre de pocas
palabras, apreciado por sus marineros por sus condiciones, aunque no
por su personalidad. Procedente de
Génova, donde habían embarcado 620 pasajeros, había realizado escala
en Barcelona donde embarcaron 75 personas más, para descender por el
litoral mediterráneo español hacia Alcira, donde embarcó un número
indeterminado de pasajeros. El lunes 4 de agosto de 1906, el
Sirio navegaba con una mar completamente en calma a tres millas
del Cabo de Palos (Murcia) y a una milla de la Hormiga, que junto al
Hormigón, son dos pequeños islotes situados a dos millas del Cabo.
La cubierta se encontraba abarrotada de pasajeros de 3ª clase que
trataban de descansar bajo las grandes lonas que la tripulación
había habilitado para protegerse del abrasador sol veraniego,
mientras los pasajeros de 1ª y 2ª lo hacían en sus lujosos
camarotes. El barco navegaba a toda máquina hacia el puerto de
Águilas, en una trayectoria inusualmente cercana a la costa,
tratando de ganar tiempo ante las numerosas paradas, debido a la
gran competencia que existía entre los buques de la época por cubrir
las rutas en el menor tiempo posible. El naufragio fue
presenciado por varios buques mercantes -pues se trataba de una zona
muy transitada por el tráfico marítimo- como el navío francés
Poitien que negaron auxilio al Sirio por miedo a varar
sus naves al aproximarse. Otros como el vapor italiano Umbría
y el español Mª Luisa optaron por enviar botes para recoger a
los náufragos. Jamás se sabrá con exactitud. Las cifras varían considerablemente según las fuentes. Según la aseguradora Lloyd´s a bordo viajaban 892 personas y fallecieron 292. Los datos oficiales de la
Alcaldía de Cartagena hablan de 580 supervivientes y 242 muertos.
Otras cifras hablan de 920 pasajeros a bordo, además de la
tripulación, en el momento de la tragedia. Evidentemente las cifras
no cuadran. Las cifras oficiales no contabilizaban a los numerosos
pasajeros inmigrantes ilegales que viajaban a bordo. Muchos de los
pasajeros que salvaron su dinero y pertenencias regresaron a Italia
sin aparecer en las listas. Fuentes extraoficiales cifran el número
total de víctimas entre 440 y 500 personas, la mayor tragedia
marítima del litoral español, tras el hundimiento durante la Guerra
Civil española del buque de transporte de tropas Castillo de
Olite en la bahía de Cartagena, donde perecieron entre 1.300 y
1.500 soldados del frente nacional. - Ignorancia de la
situación de los bajos en las cartas, lo que claramente era
mentira, porque el capitán Piccone había realizado el mismo
recorrido en más de 20 ocasiones sorteándolos. - Temeridad del Capitán Piccone para ahorrar 7 millas náuticas. - Sabotaje, debido al robo de todo el contenido de la caja fuerte. - Competencia por cubrir en el menor tiempo la ruta prevista. - Recogida de inmigrantes, para lo que efectuaban una derrota (trayectoria) más cercana a la costa. - Causas meteorológicas, descartadas porque eran excelentes ese día. Verdadera causa:
ERROR HUMANO, temeridad y abandono del pasaje, por parte de los
tripulantes al mando de la nave. Actualmente, Cabo de Palos es uno de los mejores lugares de buceo del mediterráneo occidental, por la cantidad de vida y el estado de conservación de sus aguas. Se trata de una de las zonas consideradas como uno de los mayores cementerios de barcos del mundo. Hablamos de pecios que ha hundido la historia, no el hombre artificialmente. Pecios de más de 100 metros de eslora y 5.000 toneladas de desplazamiento. Hoy en día, los
restos del Sirius se encuentran diseminados alrededor del
Bajo de Fuera, zona declarada reserva integral desde 1995, donde
sólo se permiten algunos tipos de pesca artesanal. Gran parte de los
restos del buque, como las calderas y diversas planchas del casco,
se encuentran diseminados por la cara oeste del bajo, a lo largo de
una pendiente suave. La popa se encuentra a 47 metros de
profundidad. La proa se encuentra en la cara este, pared vertical de
mar abierto, a 70 metros de profundidad, junto a los restos de otras
naves. Hasta 1995 se podían visitar libremente los restos, tras la
declaración de la zona como Reserva Integral de las Islas Hormigas,
sólo es posible bucear con titulaciones del MAPA y obteniendo una
serie limitada de permisos en la Consejería de Medio Ambiente del
Gobierno Regional de Murcia, organismo que regula la reserva y
tramita los permisos. Hoy día el Sirius está perfectamente integrado
en el paisaje submarino, totalmente colonizado por miles de
ejemplares de gorgonia mediterránea. |