MANUEL VILAS - ISLANDIA
La semana pasada fuimos a la presentación de "Islandia", de Manuel Vilas.
Me flipa su vulnerabilidad y sus chivatazos encubiertos poéticamente, su atrevido coco mucho màs genuino que loco.
Allá fuimos para escucharle, pero también para verle el gaznate en movimiento mientras hablase.
Ni de coña.
La distribución en el aposento de la librería Diego Marín es un despropósito que pide a gritos al menos una columna o pilar derribada.
En tiempos de reels yo quiero ver la cara a las personas a las que voy a su encuentro, o si no me quedo empantallada con las piernas el alto, que ya empieza la circulación a cuajarse.
En lugar del escritor, un cogote cardado en blanco nuclear ocupaba la panorámica. Había que hacer un esfuerzo por desligar el audio de Manuel Vilas con la cabeza en blanco impertérrito. Yo me escurría como chirrete que soy buscando el hueco para cazar a Vilas. Ni una sola vez lo pillé, de tal mala forma está dispuesto el pseudoforo.
Vilas sabía que había una pila de ojos que no le llegaban, supongo que esa invisibilidad le hacía sentir cómodo, pues no se levantó ni una vez, hubiera funcionado muy bien apoyarse un rato sentado en la mesa. Yo entre su comodidad y la cabeza blanca me estaba inquietando, por expresar fino el encabronamiento, y planteando no comprar el libro. Que sé yo lo que le gusta a Manuel una moneda parda, y ese iba a ser un buen castigo.
La charla, el audio al que sí accedí, me entusiasmó lo suficiente, así que traspasé la frustración íntegra a cabeza-blanca.
Tiernas son estas pandillas de señoras mayores que no se pierden un evento, que pasan antes por la peluquería para colocar sus cardados en primeras filas. Mi madre, la señora con menos pudor del mundo, ha fotografiado su cardado septuagenario junto a personalidades variopintas, desde Raphael a Xuso Jones pasando por Sara Montiel o Karina. Pero es un cardado sedoso, mucho más suave que ella.
Me gustaría ser como estas señoras cardadas y sin vergüenza..., total, tampoco me falta tanto.
Pero espero tener un mínimo de compasión social y no bufarme la cabeza, seguir con mi pelo lisito.
Al final compré el libro, y le dije al Vilas que no habíamos visto nada, también le dije que le había escrito una reseña en mi blog hace un tiempo.
Haciendo cola dije a mi amiga Nori, qué corte, y ella que "la vergüenza no existe, era verde y se la comió un burro", ah, no tenía ni idea, y sentí alivio por mí y por el burro.
Como es un tipo con mucha guasa supongo que le hizo gracia alguna tontería que dije, que pudo preguntarse de dónde habrá salido esta desubikada kiskilla. Me dedicó el libro, nos hicimos unas fotos, y llegué a casa con la imagen de una cabeza blanca sin ojos fundiéndose con la mirada sonriente del escritor.
He colocado Islandia en un aparte, es lo que hago cuando adquiero una nueva obra de alguien que me toca desde hace poco, que no he releído suficiente. También lo hago para gozar el doble, mientras releo sé que hay otro tomo del mismo autor esperando ansioso a que lo coja. Y le hago esperar un poco.
Estoy acabando de releer Ordesa, la segunda lectura es mil veces aún mejor que la primera.
La primera es impacto y no te enteras de tanto.
La segunda Ordesa es más verdad que asombro.
En breve leeré Islandia, pero despacio y disfrutando.
Me quiero volver una experta en la falta de prisa, quiero vivir ralentizando, quiero ser la penúltima en la carrera de número unA en USA. Número una en arrojadora de contenidos. Mientras pueda permitírmelo aprovecharé el privilegio de mirar con desinterés y ternura a los primeros presentadores de todo evento, ¿de dónde sacan la energía? ¿Se cuelan la sangre a lo Mick Jagger?
Cuando haga la reseña de Islandia, él puede que haya publicado otros siete libros. Que en todos ellos haya chutes de la altitud de Ordesa. Pues, si hay vida suficiente para alargar la lentitud, se tendrá en cuenta y en vena.
Raquel Bermúdez G - 2026
"Un divorcio despierta la culpabilidad, porque la culpa es un ejercicio de relieve, es relieve sobre la tierra lisa. La vida de un ser humano es la construcción de relieves que la muerte y el tiempo acabarán alisando (...) A la edad que yo tengo no diré que el sexo no sea importante, pero es como si dentro del sexo de repente descubrieras una dimensión que no es de carácter corporal, no es de carácter estrictamente libidinoso. Es Eros, sí, una ordenación del espíritu, que se basa en la codicia de los detalles de aquello que amas. Es una inclinación que te lleva hacia la belleza. Vas de la lujuria a la belleza por un camino lleno de árboles frondosos, y esos árboles son tus años, los años cumplidos.
(...)
El dinero es la poesía de la Historia.
El dinero es el sentido del humor de los dioses.
La verdad es lo más interesante de la literatura. Decir todo cuanto nos ha pasado mientras hemos estado vivos. No contar la vida, sino la verdad. La verdad es un punto de vista que enseguida brilla por sí solo. La mayoría de la gente vive y muere sin haber presenciado la verdad. Lo cómico de la condición humana es que no necesita la verdad. Es un adorno la verdad, un adorno moral.
Se puede vivir sin la verdad, pues la verdad es una de las formas más prestigiosas de la vanidad." (ORDESA, MANUEL VILAS 2018)
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Bravo, Raquel, envíaselo, él debería leer ésta reseña!!
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarEres Nori? Al final me he leído ISLANDIA antes de lo pretendido, muy adictiva... A ver si encuentro tiempo para actualizar este post, y te lo mando a ti !! A él ya le llegarán muchas.
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