Alejandra hasta el Cabo

💌 Juanamari y Alejandra, 
1990 PASEO DE LA BARRA💌
Con su nieto MEHDI, 2023

ALEJANDRA

PRIMER VERANO DE ALEJANDRA - Prima Leticia, mamá Marina, yo con Ale, mi hermano Samuel, primo Adrián


Texto dedicado a mi prima ALEJANDRA, criada y amada en Cabo Palos.



Mi prima Alejandra ha comenzado un duelo muy severo: el cierre de la fuente, la pérdida de la única maestra sin sustituta.
Es un duelo severo sea cual sea la edad de la trascendida, sea cual sea la vitalidad de las funciones que la madre aún alcanzaba.

Sea cual sea.

Pero cuando se da la circunstancia de que una madre se marcha joven y que además es el mismísimo centro y corazón de las funciones conjuntas, entonces el duelo tiene 
más posibilidades de trepidante.

Hablo a diario con mi prima, asuntos que jamás compartiría por mucho que relate.
El propósito de este texto no es ése, más bien el contrario: mi propósito es recordar que a las personas en duelo no se les pide que compartan información de ningún tipo.

Ningún tipo es NINGÚN TIPO.
En los primeros meses no hay ni que preguntar la hora.
Pues en verdad lo que estás preguntando es EL TIPO DE HORA QUE ES PARA ELLA. Recordarle los minutos y segundos en los que su ser amado ya no cuenta.

Llevo el ejemplo al extremo porque me parece la manera más efectiva de que alguna mente obtusa se cosque.

Da igual que la muerte sea un accidente en el que nada tengas que ver, en el desierto del duelo cada pregunta suena a amenaza latente, a una bomba de culpabilidad que no sabes dónde desactivar, cuál de los incontables compartimentos secretos que de pronto emergieron del inconsciente será más seguro si todos deciden por ti.
Cómo vas entonces a preguntarle a un doliente, ¿pero qué es lo que ocurrió?

Lo que ocurrió es que nos morimos.

De dónde nace esa necesidad malsana de indagar sobre lo que ya no es solucionable.
Aprendí muy bien de dónde viene cuando partieron a la vez mi padre y mi único hermano.

En demasiados casos viene de algo tan vulgar como el morbo.

La morbosidad está en todo personaje desprovisto de espíritu, la de teorías desvergonzadas que tuve que escuchar hace siete años, incluso en seres cercanos.

La morbosidad se dedica a tapar vergüenzas y fracasos propios con los detalles dramáticos ajenos, alimentando y calmando la gula de sus demonios customizados.
Supongo que todos hemos sido así alguna vez sin saberlo. El algún momento nos tranquilizó no ser los únicos elegidos para la desgracia.

Pura y penosa ignorancia.

La desgracia, como la felicidad y el amor, es para todos. El desgraciado solo puede serlo porque sabe lo que le falta, porque sintió alguna vez la calma, aunque fuera tan atrás que tenga que remontarse al líquido amniótico.
A todos nos toca un pack surtido. Es un plan divino del que nadie se escapa. De lo que sí se escapan algunos es de la delicadeza con la que tratar el plan.

Pido desde mi página, que en momentos así es más vuestra que nunca, que mi prima no sea preguntada.
Las respuestas que ella necesita son las respuestas que deciden si apoyar o no su proceso.

Un día tendrá respuestas vitales, vaya que si las tendrá. La inteligencia, curiosidad cultural, compasión, noble cabezonería y sensibilidad de mi prima (bonanzas muy heredadas por sangre femenina, inquebrantables Juanamari y Leonor) hará que un día tenga unas respuestas y una transformación de la existencia que ahora no puede sospechar.
Será también gracias a su gran sentido del humor, que es terapia casi tan milagrosa como la Mar.

Con este texto no pido atenciones para mi familia, esa petición está fuera de lugar. Faltaría más que cada cual no pudiera elegir a quién mirar de cerca y a quién no. Lo que pido es que si decides mirar de cerca sea mirándola de frente, te limites a estar, sin más, sin pedir ninguna condición a cambio, menos aún información sobre cómo va la familia solucionando sus asuntos. 
Ofreciendo un abrazo, un bocao de caldero, unos gusanitos a Mehdi, o basta con ofrecer más la orePa que la boca.

Nadie ha de sentirse obligado a consolar por pequeño que sea el pueblo y por apiñados que estemos. Es una decisión que debe responder a algo profundo, no a una cordialidad. 
Mi prima JuanaMari era así, respondía desde sus convicciones, no le interesaba la cordialidad. Mi padre era así, mi hermano era así. La parte de mi familia que me resulta más interesante es así, con la cara lavada, el pelo extrañado y sufriendo y gozando de una incapacidad para la creación del personaje.

Los días de entierro los personajes suelen evaporarse; en velatorio, misa o cementerio, nos volvemos embobados y auténticos presenciado cómo acaba la máscara de carne. Muchas gracias a quienes nos acompañaron aquel día, cada amigo y conocido fue un bálsamo con solo verlo aunque no llegáramos a hablar.
Sabemos que algunas preguntas surgen de la compasión, de un consuelo auténtico en medio de otras intervenciones morbosas. Pero un doliente no puede dedicarse a diferenciar, la misión de un doliente no es hacer apuestas, no es malgastar energía en separar la paja del trigo, el doliente tiene que proteger su energía de adivinanzas.

Creo que pasar por la tragedia de haber perdido de forma violenta a mi joven y único hermano, me fusiona sin miedo con los retos de mi extensa familia, con los retos de mis antepasados y con los retos que vendrán. Nuestra Juanamari era también así, interesada en cuidar las raíces de la familia. Nuestra fascinación por el árbol genealógico, nuestro tráfico de fotos antiguas era algo espontáneo que a los demás podía parecer forzado y arcaico, pero a nosotras nos parecía no solo emocional sino divertido. Es muy divertido imaginar de dónde venimos incluso aunque nos precedan tragedias.
No hay que dramatizar ni cuando estamos rotos, la tragedia es condición humana y trayectoria divina.

No me va a ser fácil remover mi propia trayectoria para compartir claves con Alejandra, por eso hago este texto, no por seudobuenismo, sino cuidándome también a mí, 
para protegernos a las dos. 
Voy hacer mi duelo por Juana agradeciéndole que me haya dado semejante prima.
Decido sostenerla el tiempo que ella decida, y animarla a revalorizar cada talento y cada ser querido que nos queda. 
Esto suena tan mono y lírico como jodidísimo es lograrlo, todo el que ha pasado por un gran duelo sabe que hasta los más cercanos se convierten a veces en sospechosos de algo. Muy injusto para los sospechosos, pero más injusto para el doliente, que necesita sospechar amor en cada movimiento.

Voy a apostar por ella como apostaron las llamadas Isabel L. Martínez y Pastora Mompeán por mí, como me hubiera gustado que hubiera apostado una mayoría. Supongo que esa mayoría me veía improbable, tras la tragedia les fue más fácil imaginarme colgada en la Cala del Pino. Pero la Cala del Pino ya no es lo que era, así que aquí estoy, viva y distinguiendo lo que aún es.

Este texto es solamente una tentativa para que no lo pongáis más difícil con comentarios inoportunos, este texto es para hacer barrido y facilitar el camino entre Alejandra y Mar.
Ya le compartí que será la Mar una de las Diosas que más le sanarán.

Despejen la zona, despejen su curiosidad y dejen que mi familia se equivoque y atine, olvide o rememore su puzzle, pero sin piezas ajenas no requeridas.

Eso sí,
abrazos y berberechos son bienvenidos.
🙏🙃


Raquel B G - larakela 2025




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