III


Se qued贸 esperando sin esperar nada, como los animales no extra帽ados de que lo que ocurre un mill贸n de veces no ocurra esta vez. Y s贸lo por eso sucedi贸 algo deseado, sin estremec茅rsele un poro de la piel. S贸lo era algo deseado, no hab铆a ni recogimiento ni dilataci贸n.
Lo devolvi贸 a -nos茅donde-.

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