Muro de la Sal, otra Descabopalización más en Cabo de Palos

El verdadero Muro de La Sal no es un bar, 
por ello es preferible derribar.

Junto a la moderna masificación hormigonera y la pretensión de derribar lo que lleva medio siglo en pie me animo a presentaros este nuevo concepto que tan flipad@s nos tiene: 
LA DESCABOPALIZACIÓN, que el ritmo no pare.

Es el Muro de la Sal el próximo objetivo para la descabopalización del pueblo, un término que me podéis acusar de inventar a mi antojo pero que resume innumerables hachazos al medio: pretensión de convertir un maravilloso lugar en otro opuesto en tiempo récord.

Existe un proyecto en espera de recibir abono que destruye el Muro de la Sal y su trabajosa historia conectada a las salinas de Marchamalo. 
La idea es poner una moderna pasarela plastificada y, cómo no, hostelería a pie de acantilado con precios de restaurante pero estética y "ética" de chiringuito, pues basta que lo llamemos chiringui para que toda la basura vertida al mar sea un poco más legal.


Ya sabemos que a las administraciones les parece obsceno encontrar un metro en el Cabo el cual esté exento de algún tipo de contribución. 
Por ello debe de parecerles de lo más escandaloso ver el viejo y resiliente muro ahí solico, desaprovechado, malgastando tiempo y dinero mirando al mar.
Se trata de esa ambición tan poco inteligente de dejar sin personalidad lo que se explota precisamente por su identidad, que hasta sin faro querían dejarnos. 
¿Cómo vender Cabo de Palos cuando estar aquí sea igual que estar en cualquier otro vulgar sitio? 
La Reserva Marina no da para tanto, no puede ni debe disimular el destrozo de la tierra. Cinismo a la deriva.

Mientras se destruye lo poco rentable para construir rentabilidad, cientos de vecinos viven amenazados por la demolición de sus casas by ley de costas, algunas de estas construcciones son preciosos signos identificativos de nuestro pueblo, eliminarlas no sólo no salva nada sino que descabopaliza y, en no pocas de esas zonas supuestamente intocables, una especulación futura cabría.


Es el mar mediterráneo el más contaminado de microplásticos del mundo, siendo las cotidianas y billonarias colillas el contaminante más presente, éstas además se convierten en microplásticos en su descomposición. Y sin embargo no sólo no existen medidas que protejan playas y mares del grave peligro de los microplásticos en el medio y luego en nuestro organismo, sino que no se sancionan las concentraciones masivas e ilegales a pie de playa, botellódromos y  fiestas motomami on the beach.
Pero vamos a proteger nuestra naturaleza costera tirando viviendas con medio siglo, a la vez que enladrillamos el brillo
del Descargador
 y Muro de la Sal.

No soy una afectada de las viviendas amenazadas ni nadie de mi familia lo es, no defiendo intereses. Sólo somos una familia que ama este pueblo y su historia, que nos ponemos en la piel de quienes sabemos que han trabajado duro para tener lo que tienen, y encontramos pesadillesco ser víctima de un doble rasero que hace y deshace en un suelo donde realmente nunca se ha protegido nada.

Los que apoyamos a los vecinos afectados somos tan defensores del medio ambiente o más que quienes apoyan alegremente el derribo de propiedades ajenas, con la diferencia de que distinguimos entre proteccionismo y envidia-baratija.
Ya saben, la de aquéllos que no están activamente implicados en ninguna causa, aquéllos cuyo lema de voluntariado parado y activismo desactivado se resume en un "Si yo no puedo permitírmelo, tú tampoco."

Protejamos el medio de verdad, pongamos en valor la coherencia y dejemos de descabopalizarnos en tan agresivas contradicciones . 





Foto de álbum familiar, comunión de mis tíos/primos JuanaMari, Pilar y Antonio Ramón. Al fondo, El Muro de la SaL.







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